Las cicatrices postquemaduras representan un desafío clínico por su impacto estético, funcional y emocional en los pacientes. Esto ha impulsado el desarrollo de terapias innovadoras que promuevan la regeneración cutánea y mejoren la calidad de vida. Este estudio tuvo como objetivo evaluar la eficacia del láser fraccionado de CO2, aplicado como monoterapia y en combinación con exosomas sintéticos (terapia dual), en el tratamiento de cicatrices por quemaduras. Se analizaron 12 cicatrices tratadas en cuatro sesiones, distribuidas en dos protocolos: láser CO2 fraccionado solo y láser CO2 fraccionado con exosomas. Desde la segunda sesión, ambos tratamientos mostraron mejoras significativas (p < 0,05) en flexibilidad, grosor, relieve, elasticidad y reducción de superficie, según las escalas de Cicatrización de Vancouver (VSS) y de Evaluación de Cicatrices por Observador y Paciente (POSAS). La terapia dual presentó resultados superiores (p < 0,05), con mejoras del 33,5% en VSS, 46,1% en POSAS médico y 40,8% en POSAS paciente, superando a la monoterapia. En conclusión, el láser fraccionado de CO2, especialmente combinado con exosomas sintéticos, constituye una alternativa ambulatoria, segura y eficaz para el tratamiento de cicatrices por quemaduras, favoreciendo la restauración funcional y estética de la piel.
Post-burn scars represent a clinical challenge due to their aesthetic, functional, and psychological impact on patients. This has prompted the development of innovative therapies aimed at promoting skin regeneration and improving quality of life. The objective of this study was to evaluate the effectiveness of fractional CO2 laser therapy, applied as monotherapy and in combination with synthetic exosomes (dual therapy), in the treatment of burn scars.Twelve scars were treated over four sessions using two protocols: fractional CO2 laser alone and fractional CO2 laser combined with exosomes. From the second session onward, both approaches showed significant improvements (p < 0.05) in flexibility, thickness, contour, elasticity, and surface reduction, based on the Vancouver Scar Scale (VSS) and the Patient and Observer Scar Assessment Scale (POSAS). Dual therapy demonstrated superior outcomes (p < 0.05), with improvements of 33.5% in VSS, 46.1% in physician POSAS, and 40.8% in patient POSAS, outperforming monotherapy. In conclusion, fractional CO2 laser therapy particularly when combined with synthetic exosomes offers a safe, effective, and non-invasive outpatient alternative for the treatment of burn scars, contributing to both functional and aesthetic skin restoration.
Las quemaduras representan un problema de salud pública global, con aproximadamente 180.000 muertes anuales y una alta carga de secuelas físicas y psicológicas en los sobrevivientes [1]. Entre las secuelas más frecuentes se encuentran las cicatrices hipertróficas y queloides, que generan deformidades, limitación funcional, dolor, prurito y afectación estética significativa [2,3]. Estas cicatrices se originan por una respuesta cicatricial anómala, caracterizada por una síntesis excesiva de colágeno, proliferación de fibroblastos y neovascularización desorganizada [4].
El proceso de cicatrización postquemadura incluye tres fases: inflamación, proliferación y remodelación. Durante la fase inflamatoria, se activa una cascada de citocinas que promueve la migración de células inmunes; en la fase proliferativa, se forma la matriz extracelular (ECM) y se inicia la angiogénesis; finalmente, en la fase de remodelación, el colágeno tipo III es reemplazado por colágeno tipo I, formando una cicatriz estructuralmente estable pero funcionalmente limitada [5].
El tratamiento convencional de estas cicatrices incluye prendas compresivas, láminas de silicona, corticosteroides tópicos o intralesionales, y cirugía reconstructiva [6]. Sin embargo, estos métodos presentan limitaciones como baja adherencia, resultados variables y riesgo de recurrencia [7]. En este contexto, han surgido terapias lumínicas como alternativas menos invasivas, entre ellas el láser fraccionado de dióxido de carbono (CO2), que ha demostrado eficacia en la remodelación dérmica [8].
El láser CO2 fraccionado actúa mediante la generación de microcolumnas de ablación térmica en la epidermis y dermis, estimulando la neocolagénesis y reorganización de la ECM [9]. Su capacidad de penetración profunda (hasta 4 mm) y su efecto de coagulación controlada lo convierten en una herramienta útil para mejorar el grosor, elasticidad, pigmentación y relieve de las cicatrices [10]. Estudios clínicos han reportado mejoras significativas en parámetros objetivos y subjetivos, incluyendo calidad de vida [11].
Recientemente, se ha explorado la combinación del láser CO2 con terapias regenerativas como los exosomas sintéticos. Los exosomas son vesículas extracelulares de 40–100 nm que contienen proteínas, ARN, citocinas y factores de crecimiento, capaces de modulares procesos como proliferación celular, angiogénesis y remodelación tisular [12,13]. Su aplicación tópica posterior al láser potencia la respuesta reparativa, como lo evidencian estudios histológicos que muestran fibras de colágeno más organizadas y aumento de fibroblastos activos [14].
El presente estudio tuvo como objetivo evaluar la eficacia del láser fraccionado de CO2, aplicado como monoterapia y en combinación con exosomas sintéticos, en el tratamiento de cicatrices postquemaduras. Se plantea como una intervención regenerativa dual, ambulatoria y no invasiva, orientada a mejorar tanto la apariencia estética como la funcionalidad de la piel lesionada.
Se llevó a cabo un estudio cuasiexperimental de cohorte prospectiva, para ello se incluyeron pacientes adultos con fototipo cutáneo III o IV (según la escala de Fitzpatrick), que presentaban cicatrices por quemaduras de al menos seis meses de evolución.
Se excluyeron aquellos con antecedentes de tratamiento láser reciente (últimos tres meses), embarazo o lactancia, trastornos hematológicos, uso de anticoagulantes, diabetes, enfermedades del tejido conectivo, infecciones virales activas, antecedentes oncológicos o tratamiento quimioterapéutico. Todos los participantes firmaron consentimiento informado. Se recolectaron datos clínicos mediante cuestionario estructurado: edad, sexo, localización, extensión, tipo de quemadura, tiempo de evolución y tratamientos previos.
Cada cicatriz fue dividida en dos zonas equivalentes: una tratada con terapia dual (láser CO2 fraccionado más exosomas sintéticos) y otra con monoterapia (solo láser CO2). Se realizaron cuatro sesiones con intervalos de tres semanas. Se utilizó un equipo láser fraccionado de CO2 de 10.600 nm (Scan-Peel®, Giustra Medical Corporation), con parámetros de 18 W de potencia, modo pulsado y densidad del 0,8%. Posteriormente, se aplicaron exosomas sintéticos V-Tech System® (SolerPharma®), derivados de células madre vegetales, en la zona asignada a terapia dual. En la zona de monoterapia se aplicó crema humectante como placebo.
La evolución clínica fue evaluada por dos médicos especialistas mediante observación directa y registro fotográfico. Se utilizaron dos escalas validadas: la Escala de Cicatrización de Vancouver (VSS) y la Escala de Evaluación de Cicatrices por Observador y Paciente (POSAS). Se analizaron parámetros como vascularización, pigmentación, grosor, relieve, elasticidad, superficie y percepción subjetiva del paciente.
El análisis estadístico se realizó con el software SPSS versión 15. Las variables cualitativas se expresaron en frecuencias y porcentajes, y las cuantitativas en medias y desviaciones estándar. Para la comparación intergrupal entre sesiones se aplicó la prueba t de Student para muestras pareadas. Se consideró estadísticamente significativo todo valor de p ≤ 0,05.
En total, se evaluaron y trataron 24 zonas con cicatrices originadas por quemaduras causadas por fuego directo (83,3%) y agua caliente (16,7%). Con respecto a la ubicación de las cicatrices, éstas se encontraban en los brazos (66,7% de la muestra), hombro (16,7%), oreja (8,3%) y espalda (8,3%), con un tiempo de evolución de 7,2 ± 12,8 años. La media de edad de los pacientes era 23,8 ± 10,2 años, la mayoría de género masculino (60%) con fototipo III (80%) y IV (20%). Todas las 24 zonas fueron tratadas de forma aleatoria, una mitad fue tratada con la terapia dual (láser CO2 y exosomas) y la otra con monoterapia (únicamente láser CO2), en todas ellas se culminó el protocolo completo de intervención para cada lado de tratamiento (figura 1 y 2).
En las figuras 1, 2, 3 y 4 se ilustran los cambios observados en la evolución de las cicatrices a lo largo de las sesiones de tratamiento, según cada uno de los protocolos aplicados.
Tabla 1. Antes y después del tratamiento con láser CO2 fraccionado combinado y sin exosomas sintéticos evaluado con la Escala de Cicatrización de Vancouver (VSS)
| Sesiones | Láser CO2 fraccionado con exosomas (terapia dual) | p | |||
|---|---|---|---|---|---|
| S1 | S2 | S3 | S4 | ||
| Vascularización | 0,71 ± 0,15 | 0,50 ± 0,12 | 0,50 ± 0,13 | 0,50 ± 0,11 | >0,05 |
| Pigmentación | 1,67 ± 0,56 | 1,75 ± 0,44 | 1,75 ± 0,45 | 1,75 ± 0,43 | >0,05 |
| Flexibilidad | 3,83 ± 0,76 | 2,75 ± 0,76* | 2,33 ± 0,70* | 2,00 ± 0,51* | *<0,05 |
| Espesor | 2,25 ± 0,61 | 1,50 ± 0,59* | 1,46 ± 0,51* | 1,33 ± 0,48* | *<0,05 |
| Total | 8,46 ± 1,21 | 6,50 ± 1,25* | 6,04 ± 1,12* | 5,62 ± 1,01* | *<0,05 |
| Sesiones | Láser CO2 fraccionado (Monoterapia) | p | |||
| S1 | S2 | S3 | S4 | ||
| Vascularización | 0,70 ± 0,15 | 0,54 ± 0,12 | 0,54 ± 0,13 | 0,51 ± 0,11 | >0,05 |
| Pigmentación | 1,67 ± 0,55 | 1,75 ± 0,42 | 1,75 ± 0,44 | 1,75 ± 0,44 | >0,05 |
| Flexibilidad | 3,87 ± 0,74 | 3,29 ± 0,80* | 2,62 ± 0,65* | 2,25 ± 0,60* | *<0,05 |
| Espesor | 2,25 ± 0,61 | 1,50 ± 0,51* | 1,50 ± 0,59* | 1,50 ± 0,58* | *<0,05 |
| Total | 8,50 ± 1,10 | 7,08 ± 1,24* | 6,37 ± 1,24* | 6,04 ± 1,23* | *<0,05 |
Tal como se muestra en la tabla 1 y en la figura 4, no se evidenciaron diferencias estadísticamente significativas (p > 0,05) en los parámetros de vascularización y pigmentación durante el seguimiento.
Sin embargo, sí se registraron variaciones relevantes en la flexibilidad y el espesor de las cicatrices al comparar los resultados obtenidos en las sesiones 2, 3 y 4 con respecto a los valores basales (previos al inicio del protocolo).
En la sesión 2, la flexibilidad fue de 2,75 ± 0,76 en la terapia dual y de 3,29 ± 0,81 en la monoterapia, mientras que el espesor alcanzó 1,50 ± 0,59 y 1,50 ± 0,51, respectivamente. En la sesión 3, los valores de flexibilidad fueron 2,33 ± 0,70 (terapia dual) y 2,63 ± 0,65 (monoterapia), y los de espesor 1,46 ± 0,51 y 1,50 ± 0,59. Finalmente, en la sesión 4, la flexibilidad se redujo a 2,00 ± 0,51 en la terapia dual y a 2,25 ± 0,61 en la monoterapia, mientras que el espesor fue de 1,33 ± 0,48 y 1,50 ± 0,59, respectivamente. Estos valores contrastan con los parámetros iniciales (flexibilidad: 3,83 ± 0,76 y 3,88 ± 0,74; espesor: 2,25 ± 0,61 en ambos grupos).
En consecuencia, se evidenció una mejora estética y funcional de las cicatrices, alcanzando un 33,5% en la cuarta sesión con la combinación de láser CO2 más exosomas, y un 28,9% con la aplicación exclusiva de láser CO2. Esta mejoría se refleja en la disminución del índice total del VSS (figura 3), al comparar los valores iniciales (terapia dual: 8,46 ± 1,22; monoterapia: 8,50 ± 1,10) con los obtenidos en la cuarta sesión (terapia dual: 5,63 ± 1,01; monoterapia: 6,04 ± 1,23).
Tabla 2. Antes y después del tratamiento con láser CO2 fraccionado combinado y sin exosomas sintéticos evaluado con la Escala de Evaluación de Cicatrices por Observador (POSAS)
| Sesiones | Láser CO2 fraccionado con exosomas (terapia dual) | p | |||
|---|---|---|---|---|---|
| S1 | S2 | S3 | S4 | ||
| Vascularización | 3,25 ± 1,36 | 3,25 ± 0,75 | 3,25 ± 0,75 | 3,25 ± 0,75 | >0,05 |
| Pigmentación | 4,42 ± 1,51 | 3,83 ± 0,83 | 3,83 ± 0,82 | 3,83 ± 0,83 | >0,05 |
| Grosor | 7,17 ± 1,80 | 4,42 ± 1,51* | 4,00 ± 1,04* | 3,50 ± 1,09* | *<0,05 |
| Relieve | 7,75 ± 1,22 | 4,42 ± 1,31* | 4,00 ± 0,95* | 3,50 ± 0,90* | *<0,05 |
| Elasticidad | 8,00 ± 1,35 | 4,33 ± 1,30* | 3,75 ± 1,14* | 3,00 ± 1,04* | *<0,05 |
| Superficie | 8,08 ± 1,08 | 4,58 ± 1,56* | 4,17 ± 1,40* | 3,75 ± 1,42* | *<0,05 |
| General | 8,33 ± 0,65 | 4,83 ± 1,59* | 4,58 ± 1,16* | 4,33 ± 1,30* | *<0,05 |
| Total | 38,67 ± 5,74 | 24,83 ± 5,67* | 23,00 ± 4,51* | 20,83 ± 4,20* | *<0,05 |
| Sesiones | Láser CO2 fraccionado (Monoterapia) | p | |||
| S1 | S2 | S3 | S4 | ||
| Vascularización | 3,25 ± 1,36 | 3,25 ± 0,75 | 3,25 ± 0,75 | 3,25 ± 0,75 | >0,05 |
| Pigmentación | 4,42 ± 1,51 | 3,83 ± 0,83 | 3,83 ± 0,83 | 3,83 ± 0,82 | >0,05 |
| Grosor | 7,17 ± 1,80 | 5,67 ± 1,56* | 4,92 ± 1,16* | 4,50 ± 1,24* | *<0,05 |
| Relieve | 7,75 ± 1,22 | 5,75 ± 1,42* | 4,92 ± 1,24* | 4,25 ± 1,14* | *<0,05 |
| Elasticidad | 8,00 ± 1,35 | 6,00 ± 1,54* | 5,42 ± 1,31* | 4,75 ± 1,54* | *<0,05 |
| Superficie | 8,08 ± 1,08 | 5,92 ± 1,62* | 5,33 ± 1,37* | 4,83 ± 1,27* | *<0,05 |
| General | 8,33 ± 0,65 | 6,00 ± 1,48* | 5,50 ± 1,09* | 5,00 ± 1,04* | *<0,05 |
| Total | 38,67 ± 5,74 | 30,42 ± 6,63* | 27,67 ± 5,48* | 25,42 ± 5,47* | *<0,05 |
Tabla 3. Antes y después del tratamiento con láser CO2 fraccionado combinado y sin exosomas sintéticos evaluado con la Escala de Evaluación de Cicatrices por Paciente (POSAS)
| Sesiones | Láser CO2 fraccionado / Con exosomas (terapia dual) | p | |||
|---|---|---|---|---|---|
| S1 | S2 | S3 | S4 | ||
| Dolor | 2,42 ± 1,78 | 1,58 ± 1,24* | 1,50 ± 1,00* | 1,50 ± 1,00* | *<0,05 |
| Prurito | 3,00 ± 1,91 | 2,58 ± 2,02 | 2,50 ± 1,83 | 2,50 ± 1,83 | >0,05 |
| Color | 3,83 ± 2,48 | 3,50 ± 1,51 | 3,50 ± 1,50 | 3,50 ± 1,50 | >0,05 |
| Rigidez | 6,50 ± 1,73 | 4,50 ± 1,45* | 3,83 ± 1,19* | 3,08 ± 1,08* | *<0,05 |
| Grosor | 7,42 ± 2,43 | 4,83 ± 1,34* | 4,17 ± 1,11* | 3,42 ± 1,08* | *<0,05 |
| Irregularidad | 8,25 ± 1,48 | 6,08 ± 1,51* | 5,42 ± 0,90* | 4,58 ± 0,90* | *<0,05 |
| General | 8,58 ± 2,15 | 6,08 ± 2,02* | 5,42 ± 1,73* | 4,75 ± 1,76* | *<0,05 |
| Total | 31,42 ± 4,64 | 23,08 ± 5,92* | 20,92 ± 4,76* | 18,58 ± 4,44* | *<0,05 |
| Sesiones | Láser CO2 fraccionado/ (Monoterapia) | p | |||
| S1 | S2 | S3 | S4 | ||
| 2,42 ± 1,78 | *<0,05 | 1,58 ± 1,23* | 1,58 ± 1,24* | *<0,05 | |
| 3,00 ± 1,91 | >0,05 | 2,50 ± 1,83 | 2,42 ± 1,68 | >0,05 | |
| 3,83 ± 2,48 | >0,05 | 3,67 ± 1,55 | 3,67 ± 1,55 | >0,05 | |
| 6,50 ± 1,73 | *<0,05 | 4,58 ± 1,00* | 3,83 ± 0,94* | *<0,05 | |
| 7,42 ± 2,43 | *<0,05 | 4,83 ± 1,03* | 4,42 ± 1,08* | *<0,05 | |
| 8,25 ± 1,48 | *<0,05 | 5,58 ± 1,08* | 5,17 ± 1,19* | *<0,05 | |
| 8,58 ± 2,15 | *<0,05 | 6,00 ± 1,76* | 5,75 ± 1,60* | *<0,05 | |
| 31,42 ± 4,64 | *<0,05 | 22,75 ± 4,69* | 21,08 ± 4,64* | *<0,05 | |
En este sentido, también se evaluó mediante los parámetros definidos en la valoración del POSAS por la observación del médico tratante y la evolución de las cicatrices, a razón de los componentes que conforman al mismo (tabla 2, figura 5). De igual forma que el VSS, tampoco se encontraron diferencias significativas en la vascularización y pigmentación que se presentan en las cicatrices. Pero si se encontró cambios significativos a partir de la segunda sesión para los parámetros de grosor (terapia dual: 4,42 ± 1,51, monoterapia: 5,67 ± 1,56), relieve (terapia dual: 4,42 ± 1,31, monoterapia: 5,75 ± 1,42), elasticidad (terapia dual: 4,33 ± 1,30, monoterapia: 6,00 ± 1,54), superficie (terapia dual: 4,58 ± 1,56, monoterapia: 5,92 ± 1,62), evaluación general (terapia dual: 4,83 ± 1,59, monoterapia: 6,00 ± 1,48) y el total POSAS (terapia dual: 24,83 ± 5,67, monoterapia: 30,42 ± 6,63) en comparación de los valores basales.
La mejora en cuanto a estos parámetros mencionados fue superior en la terapia combinada que los obtenidos en la monoterapia al culminar el protocolo completo de intervención, lo que conlleva según el total de la escala de POSAS un aumento estético y funcional de las cicatrices en un 46,1% para la terapia dual y un 34,3% para la monoterapia. Asimismo, para la evaluación del POSAS por el paciente (tabla 3, figura 6), se encontró que hubo una disminución (p<0,05) de los índices de dolor a partir de la segunda sesión (terapia dual: 1,58 ± 1,24, monoterapia: 1,58 ± 1,20), pero este cambio no fue significativo cuando se compararon ambos protocolos. De igual manera, no se encontró una reducción de los niveles de prurito y color durante todas las sesiones aplicadas, independientemente del protocolo aplicado. En cambio, por parte del paciente a partir de la segunda sesión si se notó una menor (p<0,05) rigidez (terapia dual: 4,50 ± 1,45, monoterapia: 5,33 ± 1,50), grosor (terapia dual: 4,83 ± 1,34, monoterapia: 5,92 ± 1,62) e irregularidad (terapia dual: 6,08 ± 1,51, monoterapia: 6,17 ± 1,59), la cuales fueron disminuyendo gradualmente hasta alcanzar la cuarta sesión.
Lo que significa en la evaluación total del POSAS por parte del paciente, un aumento de conformidad del 40,8% y 32,9% de las cicatrices cuando fueron tratadas con la terapia dual y monoterapia, respectivamente.
En la figura 7 y 8, se puede observar como a medida que se iban realizando la diferencias sesiones de intervención láser CO2 más exosomas, en cuanto a un aumento de la movilidad con una disminución de la atrofia funcional, como la limitación marcada a la abducción del hombro que desde un máximo de 120 grados posterior a las cuatro sesiones llegó a alcanzar un ángulo de hasta 180 grados (figura 6).
De igual forma se puede evidenciar un aumento en el despliegue de la región retroauricular izquierda cuando después de 4 sesiones de tratamiento dual (figura 7). En ninguno de los casos se reportaron efectos adversos graves para ambos protocolos, solo edema y eritema proveniente a la intervención con el láser CO2 fraccionado que desapareció entre 24 y 48 horas después aplicado dicho tratamiento.
Los resultados de este estudio confirman que el láser fraccionado de CO2, tanto en monoterapia como combinado con exosomas sintéticos, mejora significativamente las características clínicas de las cicatrices postquemaduras. Desde la segunda sesión se observaron cambios relevantes en flexibilidad, grosor, relieve y elasticidad, con mayor eficacia en la terapia dual.
Hultman et al. recomiendan entre 4 y 6 sesiones de láser fraccionado para lograr remodelación cicatricial efectiva, con mejoras en prurito, dolor y movilidad [29]. En nuestro estudio, cuatro sesiones fueron suficientes para evidenciar mejoras sostenidas, especialmente en la flexibilidad y el dolor, aunque el prurito mostró una reducción leve, lo que sugiere que podrían requerirse más sesiones para optimizar este parámetro.
El láser CO2 fraccionado ha demostrado eficacia en diversas condiciones dermatológicas, como estrías [30,31], cicatrices de acné [32,33] y quemaduras[19,34]. Su acción se basa en la generación de microlesiones térmicas que inducen neocolagénesis y reorganización de la matriz extracelular, permitiendo una remodelación controlada del tejido cicatricial [35]. Willows et al., en una revisión de 51 estudios, concluyeron que el láser ablativo fraccionado tiene potencial para liberar contracturas sin necesidad de cirugía [36].
La combinación con exosomas sintéticos potenció los efectos del láser. Estas vesículas extracelulares contienen proteínas, ARN y factores de crecimiento que modulan procesos como proliferación celular, angiogénesis y remodelación tisular [22–24]. Zhang et al. describieron fibras de colágeno más organizadas y aumento de fibroblastos activos tras su aplicación [25].
La percepción subjetiva del paciente también fue más favorable con la terapia dual, como lo evidencian los puntajes POSAS. Esto es relevante, ya que la satisfacción del paciente es un indicador clave en terapias estéticas y funcionales. En comparación con tratamientos tradicionales como prendas compresivas o láminas de silicona, que requieren alta adherencia y presentan resultados variables [27], el láser fraccionado ofrece una alternativa ambulatoria, menos invasiva y con menor riesgo de efectos adversos.
En este estudio no se reportaron complicaciones graves; los efectos secundarios fueron transitorios, como edema y eritema leve. Estos hallazgos respaldan el uso del láser CO2 fraccionado, especialmente en combinación con exosomas, como una intervención regenerativa segura, eficaz y bien tolerada para el tratamiento de cicatrices por quemaduras.
El tratamiento de cicatrices postquemaduras mediante láser fraccionado de CO2, especialmente cuando se combina con exosomas sintéticos, demostró ser una intervención eficaz, segura y bien tolerada. Desde la segunda sesión se observaron mejoras significativas en parámetros clínicos como flexibilidad, grosor, relieve y elasticidad, con resultados superiores en la terapia dual frente a la monoterapia.
La combinación de tecnologías regenerativas potencia los efectos del láser, favoreciendo la reorganización del colágeno y la restauración funcional de la piel. Además, la percepción subjetiva del paciente fue más favorable con la terapia combinada, lo que refuerza su valor clínico en contextos estéticos y reconstructivos.
Este enfoque ambulatorio y mínimamente invasivo representa una alternativa prometedora frente a tratamientos convencionales que requieren alta adherencia o implican procedimientos quirúrgicos. No se reportaron efectos adversos graves, lo que respalda su perfil de seguridad.
Se recomienda ampliar el número de sesiones, incorporar seguimiento a largo plazo y realizar estudios multicéntricos con mayor tamaño muestral para validar estos hallazgos y establecer protocolos estandarizados en el manejo de cicatrices por quemaduras.